🍽️ Carta del restaurante
Una etiqueta pegada bajo la mesa o dentro de un soporte. El cliente acerca el móvil y le sale la carta. Cuando cambias de menú, reprogramas el chip en vez de reimprimir cartas.
Pega el enlace, acerca la pegatina NFC a tu móvil y queda programada. Directamente desde el navegador, sin apps, sin registro y gratis. También puedes leer qué tiene grabado una etiqueta.
Si escribes solo el dominio le añadimos https://. También vale un texto suelto.
Grabar etiquetas NFC desde la web solo funciona en móviles Android con Chrome (o Edge). Ni el iPhone ni los ordenadores lo permiten — no es un fallo de esta página, es una limitación de esos sistemas.
Tienes dos salidas:
🔒 Nada sale de tu móvil. El enlace se graba directamente en el chip desde tu navegador: no pasa por ningún servidor nuestro.
Pegatinas NTAG213, que es el estándar. Entre 15 y 50 céntimos la unidad en packs de 50 o 100. No llevan pila: se alimentan de la señal del propio móvil, así que duran años.
Desde un Android con Chrome, pegas la dirección arriba y pulsas grabar. Apoyas la etiqueta en la parte de atrás del teléfono y en un segundo está lista.
En la mesa, en el escaparate, en una tarjeta o dentro de una pieza impresa en 3D. Quien acerque el móvil verá abrirse tu enlace sin abrir la cámara y sin escanear nada.
Es una pegatina más fina que una hoja de papel con una antena de cobre y un chip minúsculo dentro. No tiene batería ni se descarga: cuando acercas un móvil, el propio teléfono le envía la energía justa para que despierte y le entregue lo que lleva grabado. Por eso una etiqueta NFC funciona igual dentro de diez años que hoy.
Cuidado con una confusión muy extendida: NFC no es lo mismo que «NFT». Un NFT es un certificado digital de propiedad anotado en una cadena de bloques, cosa de criptomonedas. El NFC es tecnología física, de toda la vida, la misma que usas al pagar con el móvil.
Menos de lo que la gente imagina, y no importa: la NTAG213 guarda 144 bytes, que da de sobra para una dirección web normal. Si tu enlace es kilométrico —de esos con veinte parámetros detrás— acórtalo antes. La NTAG215 (504 bytes) y la NTAG216 (888 bytes) existen para casos raros como guardar una tarjeta de contacto entera; para un enlace es tirar el dinero.
El metal, y solo el metal. Una etiqueta pegada sobre una superficie metálica deja de funcionar, porque el metal absorbe el campo magnético. Si la necesitas ahí, compra las que ponen «on metal»: llevan una capa de ferrita que aísla el chip. En cambio el plástico, la madera, el papel, el cristal y la ropa no molestan en absoluto: el NFC atraviesa sin problema uno o dos milímetros de material.
Un código QR impreso lleva el enlace dibujado dentro; si cambias de dirección, a reimprimir todo. Una etiqueta NFC se reescribe en diez segundos y se puede hacer miles de veces. Cambias de carta digital, de web o de campaña, reprogramas los chips y los mismos objetos siguen sirviendo. Es la diferencia entre un cartel y una pantalla.
Lo que necesitas comprar
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Una etiqueta pegada bajo la mesa o dentro de un soporte. El cliente acerca el móvil y le sale la carta. Cuando cambias de menú, reprogramas el chip en vez de reimprimir cartas.
Un cartelito junto a la caja con el chip dentro apuntando a tu ficha de Google. Es la forma más rápida que existe de conseguir reseñas: un gesto y ya están escribiendo.
En apartamentos turísticos y hoteles. El huésped acerca el móvil y se conecta sin teclear una contraseña interminable. (Ojo: la wifi hay que grabarla con app, el navegador no puede.)
Una tarjeta con chip que abre tu web, tu LinkedIn o tu WhatsApp. La gente las guarda porque son un objeto, no un papel más.
Una pegatina en el cristal que abre tu Instagram o tu tienda online, incluso con el local cerrado.
Chips en los detalles o en las mesas que abren la galería de fotos compartida o el programa del día.
Desde un Android con Chrome puedes hacerlo aquí mismo: escribes el enlace, pulsas «Grabar» y apoyas la etiqueta en la parte de atrás del teléfono. Tarda un segundo. Desde iPhone o desde el ordenador hace falta una app gratuita como NFC Tools, porque esos sistemas no dejan grabar chips desde el navegador.
Sí, las NTAG213 y similares se reescriben miles de veces: al grabar un enlace nuevo sustituye al anterior. Solo dejan de poder reescribirse si alguien las ha bloqueado a propósito, y eso no tiene marcha atrás.
Para un enlace, la NTAG213 sobra: 144 bytes. Entre 0,15 € y 0,50 € la unidad en packs de 50 o 100. Si van sobre metal, necesitas las de tipo «on metal».
Para leer, sí: todos los iPhone desde el XR leen etiquetas sin instalar nada, acercando la parte de arriba del teléfono. Para grabar hace falta una app gratuita, porque Apple no deja que el navegador escriba en los chips.
Porque estás en un iPhone o en un ordenador. La grabación desde el navegador solo funciona en Android con Chrome o Edge. Abre esta misma página en un móvil Android y el botón aparecerá solo.
No, no tienen ninguna relación aunque se parezcan las siglas. El NFC es tecnología física de corto alcance: acercas el móvil y se abre un enlace. Un NFT es un certificado digital de propiedad en una cadena de bloques, del mundo de las criptomonedas.
Desde el navegador no: la web solo puede grabar enlaces y texto. Para la wifi necesitas la app NFC Tools, que sí tiene ese tipo de registro. Como alternativa, nuestro generador de QR sí crea códigos de wifi que se imprimen.
Sí, gratis y sin registro. Todo ocurre dentro de tu navegador: el enlace que escribes no se envía a ningún servidor.